Jesús “Chucho” Hernández García, in memoriam

septiembre 14, 2011

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Con muy hondo pesar y, al mismo tiempo, con la inmensa satisfacción de haberle conocido, tratado y tenerle entre nuestros amigos más apreciados, además de pariente, el pasado fin de semana supimos la noticia del fallecimiento de Jesús “Chucho” Hernández García, que nos dejó hace unos días víctima de una cruel y rápida enfermedad.

Jesús nació en Los Llanos de Aridane, donde transcurrió su infancia y parte de su juventud. Aunque hacía años que vivía en Las Palmas, donde también reside su hermana Beatriz, sus visitas a su querida isla de La Palma eran frecuentes y constituían una ocasión propicia para disfrutar del encanto siempre especial que le producía el reencuentro con su tierra natal y, de manera muy especial, con el pueblo de Fuencaliente.

Jesús "Chucho" Hernández García

Jesús era el tercero de los hijos de Pedro Hernández Torres y de su esposa Guadalupe García Meliá, valenciana, con quien contrajo matrimonio en 1952. El doctor Hernández Torres, licenciado en Medicina y Cirugía en 1949 por la Universidad de Valencia y fallecido en noviembre de 1988, fue el primer médico nacido en Fuencaliente (1921), con despacho a partir de 1950 en la avenida del doctor Fleming, en Los Llanos de Aridane.

Hombre de extraordinaria cultura, entregado al juramento de su profesión, cuya nobleza y humanidad se sigue recordando con singular admiración, pertenece al selecto grupo de médicos palmeros que enorgullecen el buen hacer a favor de la salud de los demás, caso de Manuel Morales, Amílcar Morera Bravo y Sarbelio Pérez Pulido, entre otros personajes destacados de su tiempo.

El Sauzal (1999). De izq. a dcha: José Francisco Martín, Nereida Pérez Torres, José Francisco Pérez, Elvira Quintana Torres, Jesús Hernández García, José Carlos Pérez Torres y Pilar Acosta Pérez

De ahí, pues, que Chucho, como era llamado cariñosamente, tuviera buena cuna y buena educación y disfrutara de su vida acendrado en su carácter de persona afable, cariñosa, afectiva, familiar, entrañable… un diplomático en toda regla, con una gran facilidad para hacer amigos y mantenerlos en el tiempo.

Jesús se nos ha ido en plena juventud, y quienes aquí seguimos y compartimos con él tantas vivencias, tantos abrazos y tantas sonrisas, como en los frecuentes encuentros en la casa de José Carlos Pérez Torres, en El Sauzal -otro amigo del alma, primer piloto de aviación nacido en Fuencaliente, comandante de AVIACO e Iberia recién retirado-, le recordaremos siempre con el mejor afecto y la más profunda gratitud y emoción.

¡! Un fuerte abrazo, querido amigo!!

Fotos: José Carlos Pérez Torres

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8 comentarios to “Jesús “Chucho” Hernández García, in memoriam”

  1. Joantxo Llantada Sacramento said

    Hola Juan Carlos,
    He de reconocer que lo has descrito de forma magistral. Me crié con don Pedro el médico, Gaudalupe, Isa, Pedro, Beatriz y Chucho, ya que mi familia era buena amiga de don Pedro y Guadalupe. Muchos de mis recuerdos están asociados a esta familia. Supongo que el estar viviendo en Valencia y ser mi familia palmera, hizo fácil esa relación. Recuerdo los días de pesca con Pedro Gallina y don Pedro… La muerte de Jesús ha sido una gran pérdida. Qué gran sonrisa y energía ha desprendido y contagiado a quienes lo conocimos. Descanse en paz.

    • jcdl said

      Gracias por tus palabras, Joantxo. Mi madre es prima hermana de Pedro, don Pedro, uno de los fuencalenteros más relevantes del siglo XX. Tuve un trato entrañable con Pedro y lo tuve también con Chucho, en parte gracias a Carlos Pérez Torres y sus encuentros en su casa de El Sauzal. Tengo un dolor grande, pero también una alegría grande por lo que digo en mi escrito: por haberle conocido, tratado y tenerle entre mis buenos amigos.

  2. J. Carlos Pérez Torres said

    Jesús representó para mí ese hermano pequeño y travieso que nunca tuve. Nuestros encuentros en La Palma, Tenerife o Madrid fueron siempre desbordantes de alegría, nuestras conversaciones de política, fútbol, viajes o filosofía de la vida eran apasionadas y divertidas… y así permanacerá para siempre en lo más íntimo de mi memoria, como lo que fue, tal como él se autodenominaba, “un chico singular”.

    • jcdl said

      Siempre le recordaremos con afecto entrañable porque él era así: entrañable. No podría ser de otro modo. Al desgranar el rosario de los recuerdos, brotan a borbotones multitud de recuerdos y de anécdotas y muchas de ellas vividas gracias a tu generosidad en tu casa.
      En mi caso, pariente y amigo se conjugaban en una sola persona, en la que el vínculo familiar –mantenido de manera ejemplar por su padre, cuya memoria nos honra a pesar del tiempo transcurrido desde su fallecimiento- se sentía engrandecido por el vínculo de la amistad y en esa dinámica confluían sentimientos nobles que siempre nos distinguieron.
      Nos queda su recuerdo, su personalidad, su forma de ser, su sonrisa, su expresividad, su estatura, sus gestos, sus bromas, sus abrazos… nos queda todo, querido Carlos… Y así será cada día por mucho tiempo que transcurra. ¡Cuántos recuerdos, Dios mío, de quien se ha ido en plena juventud¡

  3. amparo said

    Cuando me informaron de su fallecimiento me costo mucho digerir que se halla ido un gran amigo y gran persona. Lo conoci en Ibiza a traves de su hermano Pedro. Su educacion y porte aristocratico nunca se borraran de mi memoria. Recuerdo mis vacaciones con un grupo de amigos en su querida isla de La Palma. Sin ningun tipo de dudas era el anfitrion perfecto. Chucho siempre estara en nuestro pensamiento y en nuestro recuerdo. Nunca te olvidaremos

  4. Beatriz Hernández García said

    Con la misma elegancia, prudencia y distinción llevó la enfermedad,¡qué ejemplo de aceptación de la realidad!.Ni un reproche ni un gesto de desesperación. Siempre nos acompañará su mirada y esos ojos tan penetrantes plasmados en la fotografía. Gracias por recordarlo

  5. Alfredo Bárcena Varela de Limia said

    Puse en Google el nombre y los apellidos de Jesús, por si de casualidad sabía algo más de él y me he encontrado con esta noticia tan desagradable.
    En mi caso, lo conocí en Campillos (Málaga) donde estábamos internos haciendo COU y la verdad es que compartí muchísimas aventuras con él, sobre todo los fines de semana en los que nos podíamos escapar a Marbella. La última vez que nos vimos fue unos años después en Madrid, cuando él vivía como estudiante y yo estaba de paso. En la primavera del 2010 vino a una boda a Galicia, localizó mi teléfono, me llamó y hablamos durante toda una hora, por lo que hicimos planes para vernos en Las Palmas o en cualquier otro sitio; pero ya no podrá ser. A la cabeza me vienen infinidad de recuerdos y anécdotas, todas ellas divertidísimas e incluso conservo en mi álbum de fotos una en la que estamos en el comedor del colegio.
    Se nos ha ido alguien grande que siempre estará en mi memoria.
    Descanse en paz

  6. […] De su unión matrimonial con Guadalupe García Meliá nacieron cuatro hijos: Beatriz, Pedro, Jesús (fallecido prematuramente) e Isabel Hernández […]

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