Articulado de las Haciendas de Argual y Tazacorte

noviembre 3, 2011

Juan Carlos Díaz Lorenzo

El Heredamiento de las Haciendas de Argual y Tazacorte es un antiguo heredamiento o agrupación de propietarios de aguas privadas de las Islas Canarias, que está bajo la legislación especial para estas comunidades. Como tal, tiene personalidad jurídica.

El heredamiento está dividido en la Hacienda de Argual y la Hacienda de Tazacorte, formadas cada una por la mitad de las cotas de participación. Tiene su domicilio en Argual, “porque uno había de ser el domicilio elegido, pero sin que ello signifique preeminencia de una Hacienda sobre la otra”, dice en sus estatutos.

La organización administrativa del Heredamiento, las oficinas del Sindicato, están en Argual; y las organizaciones administrativas particulares de cada Hacienda, las oficinas de sus jurados de Riego en Argual y Tazacorte, respectivamente.

El Heredamiento o agrupación de partícipes ostenta la propiedad del patrimonio común. Pero a efectos internos, entre hacendados, los bienes del heredamiento son de tres clases: los bienes generales del Heredamiento; los bienes particulares de la Hacienda de Argual; y los bienes particulares de la Hacienda de de Tazacorte.

Todas las participaciones en el Heredamiento tienen, en último término, sin distinción de Hacienda, el disfrute y la administración, así como cuantas facultades y deberes integran el contenido interno del derecho de propiedad, de los bienes generales del Heredamiento; pero las mismas participaciones tienen, además, estas mismas facultades y deberes respecto de los bienes particulares de su Hacienda, con exclusión de las participaciones pertenecientes a la otra Hacienda. Por tanto, los hacendados de cada Hacienda, se comportan internamente como propietarios de los bienes particulares de éstas. Pero todos los bienes son de la propiedad del Heredamiento, tanto los generales de éste como los particulares de cada Hacienda; estarán inscritos a nombre del Heredamiento en el Registro de la Propiedad; y será éste quien ejercite esta propiedad frente a extraños. En esta misma situación estarán los demás derechos distintos del de propiedad.

Panorámica de la Caldera de Taburiente

Son bienes generales del Heredamiento todos los de su propiedad que no estén especialmente afectos a una u otra Hacienda.

La propiedad fundamental del Heredamiento es la finca La Caldera, o Caldera de Taburiente, con todos sus montes, viñedos, caleras y terrenos incultos y de siembra comprendidos en su cuenca, que se describe:

“Rústica, situada en la Isla de La Palma, término municipal de El Paso y linda: Norte, divisoria de aguas de la Cumbre y Roque de los Muchachos, que constituye la línea jurisdiccional que separa el término municipal de El Paso con los de Tijarafe, Puntagorda y Garafía y, a partir de la cual, se extienden hacia el exterior los montes de utilidad pública de los propios de dichos Ayuntamientos llamados, respectivamente, Pinar (número 29 del Catálogo de Montes de esta provincia), Pinar de las Animas y Juanmané (número 28) y El Pinar (número 26); Sur: divisoria de aguas que va del Pico de la Punta de los Roques al Pico de Bejenado, pasando por la Cumbrecita y desde cuya última depresión, hacia el exterior, se extiende el monte de utilidad pública de los propios de El Paso (número 27), llamado Ferrer, Laderas y Mancha, y a continuación del Pico de Bejenado sigue el lindero por la divisoria de aguas hasta la Montañeta de la degollada, desde la cual baja por la barranquera de los Puercos hasta el desmonte viejo situado sobre el canal Dos Aguas, continuando por el mismo hasta la barranquera de María, desde donde vuelve a subir, siguiendo el rodadero de Petra Sánchez, hasta la divisoria de aguas por la que prosigue hasta La Cancelita; Este: divisoria de aguas de la cumbre nombrada de los Andenes, que constituye la línea jurisdiccional que separa el término municipal de El Paso de los de Barlovento, San Andrés y Sauces, Puntallana y Santa Cruz de La Palma, y a partir de la cual se extienden hacia el exterior los montes de utilidad pública llamados Pinar (números 36, 39 y 40 del Catálogo), pertenecientes a los propios de Barlovento, Puntallana y Santa Cruz de La Palma, respectivamente; y Oeste, línea que, partiendo del Pico Vinigacia, desciende en máxima pendiente por el barranco de El Fraile, colindante con la zona llamada de Amagar y Hacienda del Cura, hasta entroncar con el barranco de Las Angustias y, siguiendo por el mismo, aguas abajo, lo atraviesa en las inmediaciones de la finca denominada La Viña, en colindancia con la cual sube por la barranquera del Lomo del Trigo, hasta la vaguada conocida como La Cancelita; mide aproximadamente 4.525 hectáreas, 84 áreas y 26 centiárea”s.

Consecuentemente, es también propietario de todas las aguas que discurren por su superficie, ya sean de origen subterráneo, ya sean aguas pluviales, salvo las que por conducciones ajenas son llevadas con este carácter a través de la finca.

Son, además, bienes generales del Heredamiento las siguientes fincas:

Malpaís de los Dos Pinos.

– Laderas de González.

– Bergoyo.

–  Una participación indivisa, equivalente al 32,5 %, de la galería de la comunidad de aguas Tenerra.

Son bienes particulares de la Hacienda de Argual, las siguientes fincas:

–  Jeduy, con el Salto allí instalado.

–  La Viña.

Y son bienes particulares de la Hacienda de Tazacorte, las siguientes fincas:

– Barandas

– El Roque, con el salto allí instalado.

– La Carrera.

–  Huerta del Charco, donde antes estaban las Casas de Calderas y de la Herrería.

Casa Principal del Llano de Argual, llamada también Casa Sotomayor

El heredamiento tiene un derecho de servidumbre de paso por las márgenes de todos sus canales, ya sean generales o particulares de cada Hacienda, desde su nacimiento hasta el último predio regable. Se señala a la servidumbre sobre estas márgenes un metro de anchura por los parajes en que la atarjea esté aislada, pudiendo conservar esta dimensión al margen exterior en aquellos puntos en que el canal se apoye sólidamente  por su lado interior en alguna pared.

Todos los dueños de fincas por donde pasen dichos acueductos, no sólo están obligados a sufrir la indicada servidumbre, sino también a respetar las márgenes de los canales con el metro de anchura, absteniéndose de toda obra y plantaciones de árboles que puedan perjudicarlas, y consintiendo que recobren esta dimensión en donde la hayan perdido, y que para ello se transite libremente por ellas y se engruese con los escombros y sedimentos que se sacan en las limpias de las acequias, con arreglo a las antiguas costumbres.

Los bienes del patrimonio del Heredamiento sólo pueden ser enajenados previo acuerdo de una mayoría mínima de los dos terceras partes de las cuotas de participación en el Heredamiento, tomado en junta general. Y cuando estos bienes sean particulares de una de las Haciendas, se necesitará, además, como trámite previo, el acuerdo en el mismo sentido de la Junta Local respectiva, tomado por una mayoría mínima de las dos terceras partes de las cuotas de participación en el Heredamiento, pertenecientes a la Hacienda de que se trate.

El fin fundamental del Heredamiento es la común captación, conducción, administración, distribución y defensa de sus aguas hasta el lugar en que a cada hacendado se le entrega la parte de caudal que le corresponde. Los productos de todos los bienes del Heredamiento, tanto de los generales de éste, como de los particulares de cada Hacienda, están ordenados a un mejor aprovechamiento de las aguas y no pueden producir beneficio económico ajeno a este fin. El heredamiento cumple también otros fines que en su quehacer se han ido acumulando  a lo largo de su evolución histórica y que son los complementarios y subordinados de aquel fin fundamental de aprovechamiento de las aguas. Tanto el fin fundamental como los complementarios y subordinados excluyen toda idea de lucro.

Es principio fundamental e inmutable que el agua del Heredamiento se ha de dividir en dos mitades exactas, una para cada Hacienda.

Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, a la vera del barranco

El agua del Heredamiento es la que éste aprovecha en la cuenca hidrológica de la Caldera de Taburiente. En la actualidad este aprovechamiento forma un caudal que discurre continuamente y que se distribuye de la siguiente forma: el agua es captada en tomaderos y llevada por las convenientes conducciones hasta los lugares en que, con las combinaciones necesarias, se hace la primera división del caudal corriente en aquellas dos mitades, una para cada Hacienda.

Desde el momento en que el agua es dividida por mitad y entregada a cada Hacienda, continúa su curso por los canales particulares de éstas y es distribuida por éstas entre sus hacendados. La distribución del agua de cada hacienda entre sus hacendados se hace entregando a cada uno de ellos todo el caudal que conduce la Hacienda durante un tiempo determinado, proporcionado a la cuota de su participación, que se repetirá cíclicamente cada diez días.

Las participaciones de los hacendados en el Heredamiento se determinan por el tiempo de aprovechamiento cíclico del agua que a ellas corresponde, es decir, que siguiendo un orden inverso, se determina lo principal por lo accesorio. Cada Hacienda está dividida en diez derechos de un día cada uno, llamados Décimos.

La Hacienda de Argual se divide en los décimos nombrados: 1º. Nicolás Massieu; 2º: Ana teresa; 3º: Indiviso; 4º: Mayorazgo; 5º: Guisla y Boot; 6º: Félix Poggio; 7º: Salgado; 8º: Massieu por arriba; 9: Massieu por abajo; 10º: Don pancho.

La Hacienda de Tazacorte en los nombrados: 1º: Presbítero; 2º: Monteverde y Lezcano; 3º: Poggio y Alfaro; 4º: Valcárcel; 5º: Vandale; 6º: Massieu; 7º: La Florida; 8º: San Andrés; 9º: Don Pedro; 10º: Doña Catalina.

Cada décimo se divide en 24 horas; y cada hora se divide en sesenta minutos, que son las fracciones mínimas. El Heredamiento, consecuentemente, se divide en dos Haciendas, en veinte décimos, en 480 horas o en 28.800 minutos.

El agua que corresponde a estas participaciones se ha de entregar a sus titulares dentro de las 24 horas al décimo a que pertenecen, con las circunstancias de tiempo y lugar que convenga al orden de riego de la Hacienda según un turno en que se vayan rotando equitativamente para cada hacendado, dentro de lo posible, las circunstancias menos deseadas. Lo cual no impide el cambio de turno que entre sí particularmente hagan los hacendados. Una vez entregada el agua a cada hacendado, se consolida su propiedad particular sobre ésta, y queda a su libre arbitrio su ulterior destino.

El riego se hará por el sistema de dulas y de acuerdo con las antiguas costumbres. La modificación de este sistema habrá de ser decidida por acuerdo de una mayoría de las tres cuartas partes de la Junta General del Heredamiento, si afecta en común a las dos Haciendas, o de la Junta Local correspondiente, si sólo afecta a una de éstas en particular.

Los titulares de derechos reales sobre las participaciones en el Heredamiento, ya sean de plena propiedad, de usufructo o cualquier otro, y los arrendatarios de aquellas participaciones, cualquiera que sea el tiempo de arrendamiento pactado, que por estos derechos tengan el disfrute de las aguas, estén o no registrados como tales en los libros del Heredamiento, tienen la obligación de pagar los gastos de éste, en proporción a la cuota sobre la que recae su derecho, por medio de las aportaciones que estén al cobro en el momento de su disfrute del agua. Y queda a salvo, sin que ello afecte al Heredamiento, las compensaciones y reclamaciones que entre sí tengan que hacer los titulares de derechos concurrentes o que se hayan sucedido sobre la participación en el tiempo en que se han producido aquellos gastos.

Casa Monteverde, situada en el casco histórico de Tazacorte

La Junta General del Heredamiento acordará la aportación en efectivo que habrán de hacer los partícipes para pagar los gastos. Este acuerdo será publicado en un periódico de la isla y en uno de la capital de la provincia y en los tablones de anuncios del Sindicato y los dos Jurados de Riegos y engendra la obligación de aquellos titulares de derechos sobre las participaciones de satisfacer la parte proporcional que les corresponde, en las oficinas del Sindicato, en el plazo de 15 días a partir de la publicación y, si no lo hicieren, se entiende que autorizan a este Sindicato a vender en subasta la cantidad de agua de su disfrute, necesaria para satisfacer la aportación que les correspondiera.

Esta subasta se hará en el momento que convenga al sindicato; podrán asistir y tomar parte en ella todos los que tengan interés aunque no sean hacendados; será anunciada con ocho días de anticipación, como mínimo, en alguno de aquellos periódicos y en los tablones de anuncios del Sindicato y los Jurados de Riego, con expresión de los titulares de derechos a que corresponde el disfrute del agua a subastar ante el Registro del Heredamiento, lugar de la subasta, fecha y hora.

El heredamiento acordará en la forma expuesta las aportaciones que para sufragar los gastos deberán hacer los partícipes. Estas cantidades serán proporcionadas a las cuotas y, por tanto, exactamente iguales las aportadas por los hacendados de ambas Haciendas. Las Juntas Locales de cada Hacienda pueden acordar por una mayoría mínima de las dos terceras partes de las cuotas del heredamiento pertenecientes a ellas, proponer a la Junta General que a su  vez  acuerde, por una mayoría mínima de las dos terceras partes de todas las cuotas del heredamiento, que las aportaciones en efectivo de los hacendados de la Hacienda de que se trate han de hacer para sufragar los gastos del Heredamiento hechos a través del Sindicato, sean sustituidas por una cantidad igual, obtenida por el Jurado de Riego por medio del secuestro de sus aguas. Consiste el secuestro en la venta del caudal de agua corriente durante un tiempo determinado, con lo que el derecho de aprovechamiento cíclico por los hacendados sufrirá un retraso igual a aquel turno vendido.

El secuestro de aguas no podrá tener otro fin que el de sufragar gastos y solamente se secuestrará en cada Hacienda la cantidad de agua necesaria para que el importe obtenido por su venta sea el que los hacendados de la respectiva Hacienda tienen que aportar; y es trámite previo y necesario el acuerdo y proposición de la Junta Local de la Hacienda.

Las Juntas Locales, por el mismo trámite y con las mismas condiciones, pueden proponer y obtener de la Junta General del Heredamiento el acuerdo de secuestro de aguas para sufragar los gastos particulares de la Hacienda. El dinero obtenido de este secuestro se ingresará directamente en la tesorería del Jurado de Riego.

Con este mismo fin y naturaleza que el secuestro, cuando las aguas del Heredamiento no quepan en los canales particulares de cada Hacienda, estos excesos, llamados aumentos discontinuos de invierno, se venden y su importe se ingresa en la tesorería del Sindicato para atender los gastos.

La disolución del heredamiento habrá de ser acordada por la Junta General, por unanimidad de todas las cuotas. El Patrimonio será liquidado y dividido entre los partícipes en proporción a su cuota, por las reglas del derecho para la división de la cosa común. Esta liquidación y división será hecha por el Sindicato del Heredamiento, con la aprobación de las cuentas de las mismas por la última Junta General del Heredamiento. Los bienes particulares de cada Hacienda serán divididos únicamente entre sus hacendados.

Fotos: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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