Cuando La Palma tenía ilusiones de querer ser más y mejor

febrero 26, 2013

Juan Carlos Díaz Lorenzo

Del archivo fotográfico del entrañable amigo Fernando Rodríguez Sánchez sale esta postal de mediados de la década de los años sesenta del pasado siglo, en la que vemos la carretera general del sur, a su paso por el lugar conocido como “curva de los gomeros”. Han transcurrido casi cincuenta años y algunas cosas han cambiado, sin duda, en la isla que, entonces mucho más apacible y tranquila de lo que es ahora, vivía el punto álgido de las remesas que venían de Venezuela e hicieron posible parte importante del desarrollo posterior.

Al fondo, la ciudad de Santa Cruz de La Palma, capital de la isla y su puerto proyectado al tráfico frutero nacional y europeo, cuando algunos mercados sólo querían el plátano palmero; las escalas de los correos marítimos de la Compañía Trasmediterránea y los correíllos negros y los “santas” y también algunas sorpresas, cuando los nuevos “indianos” decidieron volver a su tierra en fechas de Bajada de la Virgen a bordo de los trasatlánticos de la emigración, haciendo el viaje a la inversa.

La Palma, en una estampa de isla tranquila y apacible de los años sesenta

La Palma era entonces una tierra limitada pero tenía ilusiones legítimas de querer y poder ser más y mejor. Y en algunos momentos lo consiguió. Los palmeros que se quedaron en la isla y los que se fueron tenían siempre como referencia principal su amor por la tierra que los vio nacer. Y para ellos siempre ha sido un orgullo legítimo ser palmeros, en mayúscula, allá donde quiera que estén.

Lejos están aquellos tiempos de lo que tenemos en la actualidad en que, salvo algunas honrosas excepciones, hay instituciones en las que estamos mal gobernados por políticos carentes del sentido del buen y bien hacer; de amor, gratitud, lucha y abnegación por su tierra, convertidos en profesionales del cargo desde hace muchos años, preocupados de sus prebendas y de su protagonismo constante, sectarios algunos y oportunistas otros del bien público, convertidos en herederos de los regidores perpetuos que siempre escudan su incapacidad en lo ajeno. Esos “palmeros”, como aquellos otros del Antiguo Régimen, no son los que necesita La Palma y con ellos no habrá progreso posible.

Foto: Fernando Rodríguez Sánchez

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3 comentarios to “Cuando La Palma tenía ilusiones de querer ser más y mejor”

  1. Pedro said

    Cuanta razón tienes Juan Carlos. En este corto pero real artículo defines perfectamente la situación política actual de nuestra querida isla.
    Echamos la culpa a otros de nuestras miserias sin reflexionar que los únicos culpables somos los propios palmeros que hemos permitido políticas de favores individualistas en lugar de políticas insulares.

  2. Fernando Rodríguez said

    Cierto estimado amigo.
    Quién puede imaginar que La Palma fue el tercer puerto más potente del Mundo, el primer teléfono, prensa, luz, de Canarias…No hemos sabido respetar todo ello.

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