Juan Carlos Díaz Lorenzo

El Pino de la Virgen, en El Paso, ha sido declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Sitio Histórico, dada su especial relación con la historia y la devoción de la isla, como se pone de manifiesto en la celebración anual en honor de la Virgen del Pino. Se le calcula una edad de unos 800 años, es decir, que es bastante anterior a la conquista de la isla (1492-93) y ha sobrevivido a incendios, erupciones volcánicas y otros desastres de la naturaleza. Y también a la mano del hombre.

Es todo un símbolo en El Paso y en La Palma, donde también existen otros notables ejemplares de pinos canarios, caso de Fuencaliente, Puntagorda y Garafía. Esta declaración trata de garantizar su protección y conservación. Mide 32 metros de altura y un radio troncal de 120 centímetros. En su tronco albergó una hornacina horadada en la que se guardó la venerada imagen, convertida en devoción insular en el viejo camino real llamado “Paso de la Cumbre”.

El Pino de la Virgen de El Paso es un soberbio ejemplar de unos 800 años

Resguardado por las imponentes paredes de La Cumbrecita y la Cumbre Nueva, el Pino de la Virgen es visible desde la distancia. La tradición histórica cuenta que allí fue apresado el indómito Tanausú por las huestes del adelantado Alonso Fernández de Lugo, que consiguió atraerlo mediante lisonjas y engaño. La aparición de la imagen se atribuye a su descubrimiento entre las ramas del gigantesco árbol por uno de los acompañantes del conquistador.

El ilustre cronista oficial de la ciudad de El Paso, el admirado colega y apreciado amigo Wifredo Ramos, explica que en 1876 fue construida una pequeña capilla de mampostería, a iniciativa de la vecina Magdalena Rodríguez Pérez (“Magdalena la del Pino”), convertida desde entonces en ermitaña del lugar. La construcción de la actual ermita comenzó en 1927 y en agosto de 1930 fue bendecida la imagen de la Virgen que conocemos en la actualidad, adquirida por cuestación popular.

Desde 1955 se celebra con carácter regular la fiesta trienal de la Bajada de la Virgen del Pino, que fue promovida por un grupo de vecinos de la época liderados por Braulio Martín Hernández, docente de grata memoria, Hijo Ilustre y Cronista Oficial de El Paso. Con el paso de los años, la romería ha ganado prestigio y trasciende las fronteras insulares, convirtiéndose en referencia regional y en señal de llamada de paisanos y amigos de La Palma, que acuden durante esos días a El Paso, convertido en referencia de la vocación mariana y la tradición festiva.

Foto: Archivo de palmerosenelmundo.com